Mi video personal

Macha



A decir verdad existen muy pocas cosas que conozco sobre la vida de "Macha", así es como lo conoce todo mundo en San Andrés, el lugar donde nació, casi acariciando las playas.

Sé que es hijo de Sabina y Severiano, que se hizo pescador, que después se casó con Nicia, y que producto de esta unión nació mi madre. Se también que, al tener uso de razón, descubrí que era mi abuelo, y a quien de cariño aprendí a llamar "mi Papa Macha". Ahora que lo pienso, el uso de la palabra "papá" solo la utilicé con mi abuelo. Nunca conocí a mi padre y aunque todos siempre me hincharon las bolas, afirmando todo el tiempo que yo tengo un gran parecido con él, frente al espejo en cambio, no me encontré otro parecido con alguien en especial, a menos que solo sea conmigo mismo: "Yo me paresco a mi" - solía decirme todo el tiempo.

Pero en su reemplazo tuve la imagen del hombre rudo, de carácter fuerte, seco y de pocas palabras, cuya potencia de voz te hacía cagar en los pantalones cuando te reprendía mientras su seño fruncido lo transformaba en una especie de "abuelo Cruger". Lo vi una u otra vez dando zurras a mis primos por alguna travesura o malcrianza. No recuerdo si alguna vez me castigó, pero si puedo recordar que el no se encargaba de los mimos y el engreimiento, sino que eso siempre se lo dejo para "La Nicia", mi abuela. Si alguien puede desmentirlo, o si alguien lo vio dando mimos que tire la primera piedra.
La única forma de escucharlo hablar era cuando remendaba las redes con sus hijos o amigos en el challet de la casa. Lo pude escuchar en la playa hablando con otros sobre el mar y la pesca; reparando ó pintando el bote sin decir una palabra, mientras como única tertulia se expresaba en su acompasado silbido extraño, como desinflándose muy levemente, muy parecido con el sonido del viento. Algunas vez lo vi bailar para el cumpleaños de Nicia, y solemnemente puedo asegurar que la historia de amor de estos dos viejos, son como las que yo sueño algún día. Toda la dureza que explaya su persona, se derrite con tan solo tocar a su eterna compañera. Un amor asi quiero.


Siempre que trato de imaginar como ha de haber sido en su infancia lo imagino regordete, vistiendo camiseta blanca, pantalón negro de tela remangado hasta las rodillas, andando sin zapatos y con una bolsa de canicas amarrada a su cintura. Pero si de algo puedo estar seguro, y aunque él nunca me lo haya confirmado, es que se necesita ser un aventurero innato para ser un pescador, pues tomar el riesgo de lanzarce a las aguas sin saber si regresaran llenos de peces para vender, o muy por el contrario, no saber si en cualquier momento la mar les jugase una mala pasada para nunca mas regresar a casa. Para ellos no importa el frío ni el calor, ni la luz ni la sombra, ni lo cerca ni lo lejos; ellos solo van. Respetan al mar pero no le temen. Sin dudas hay que tener un gran espíritu de aventura para realizar este oficio.

La aventura la heredé por ese pedazo de ADN que tengo de su parte, y es por ello que buscando el hilo de cuando mis ímpetus aventureros nacieron, me remontan a la época en que viví con mis abuelos en Pisco, mirando el el horizonte imaginando que tan lejos podría llegar yo en el bote. No tengo un registro exacto de las temporadas que pasé viviendo tanto con mi madre en Lima como con mis abuelos en Pisco. Podría decir que viví en estos dos lugares al mismo tiempo. Pero a mi me gusta hablar de Pisco, y como no hacerlo, si su misma gente y costumbre hace que este lugar sea interesante, lleno de historias personales y de leyendas, desde las mas insólitas y tenebrosas, hasta las mas hilarantes que yo haya escuchado. Pero de eso me voy a encargar de hablar poco a poco, conforme vaya escribiendo este libro en el cual no quiero hablar de mi, sino de la gente que orientó lo que soy ahora; desde propios y ajenos, o de aquellos que inclusive aún no conozco.


El video de la verdad